Llegaron hasta la esquina tras un largo trecho sin decir nada, hasta que su amigo le preguntó:
-¿No querés que te preste plata? En serio, no es problema, ¡pero no te rindas!
-No gracias -respondió.
-Pero, ¿qué vas a hacer ahora que no tenés dinero? -replicó, rápido, intrigado.
Hizo una pausa y miró hacia el final de la calle, donde el Sol caía irremediablemente. Se volvió hacia su compañero, lo miró firmemente, y le aseguró:
-Disfrutar mi libertad.
Abrazó a su amigo y luego se perdió en el ocaso.
Se parece a la casa de Forest Gump, si no es...
ResponderEliminarSabés que pensé lo mismo?! debe ser...
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